Editorial
El presente número de la Revista Sintaxis del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, reproduce un conjunto de artículos y reseñas que tratan diversos aspectos de la comunicación en México, así como en otros países. La temática de la ética en la producción del conocimiento es una idea que cruza de manera transversal a muchos ámbitos de la investigación. Cada vez se hace más importante que se estudie y se conozca la ética. En particular, para la Comunicación en general y para los medios en particular, generar la auto consciencia de la responsabilidad social que implica desde ser propietario de los medios hasta ser un profesionista que produce mensajes en los mismos, es fundamental.
Por esta razón el Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) se encuentra invirtiendo esfuerzos de investigación, de difusión y de enseñanza de la ética para los medios de comunicación, en el entendido de que ésta no se da de manera espontánea sino que hay que formarla, cultivarla y engrandecerla. Los temas que integran el Número 3 de la Revista Sintaxis. Tienen el cometido de contribuir a despejar los caminos de la ética en una diversidad de formas comunicacionales.
El señalamiento a los recursos precarios que se dedican a la investigación científica en Comunicación busca reflexionar acerca de los problemas que están de fondo en la producción del conocimiento en Latinoamérica. Ello es verdad más aún, cuando se trata de investigaciones no comercialmente financiadas. Por otra parte, la discusión de los temas de la corresponsabilidad y la autocrítica en los profesionales de la comunicación, reflexiona sobre los claroscuros que enfrenta la temática en el continente europeo.
La innovación que representan las (no tan) nuevas tecnologías de la información, se discute en situaciones de las redes sociales y del e-gobierno, señalando que estos fenómenos no solamente ayudan a la transparencia en la información sino a la democratización y a la cohesión de los entretejidos sociales.
Por otra parte, la comunicación integral de las organizaciones también encuentra sus resonancias en la temática de la ética sin la cual no es posible tener organizaciones ni marcas con legitimidad social.
La Revista Sintaxis, además ofrece un conjunto de reseñas de medios y de casos que complementar los artículos aquí editados. Esperamos que todo ello, en conjunto, contribuya a la utilidad y al disfrute de la obra.
María Antonieta Rebeil Corella / Directora de la Revista Sintaxis
El Financiamiento de Investigación en Comunicación
Por Dra. María Antonieta Rebeil Corella[1]
Escenario Latinoamericano en investigación
En un escenario de crisis como el que vive México y Latinoamérica, la educación superior, la ciencia y la tecnología deben ser elementos clave para elevar su productividad y crecimiento económico, tal como lo hacen los países desarrollados. Una adecuada inversión en investigación y tecnología respecto al producto interno bruto podría mejorar sustancialmente a los países de la región haciéndolos más competitivos.
La inversión en investigación en América Latina se ha quedado rezagada respecto a otros países y continentes según datos de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología – Iberoamericana e Interamericana – (RICYT), los países latinoamericanos sólo alcanzan el 2% de la inversión mundial en investigación y desarrollo, muy por debajo de Norteamérica que alcanza e l mayor porcentaje de inversión (39%), Europa (31%) y Asia (26%).
Fuente: Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología – Iberoamericana e Interamericana – (RICYT)
Ninguno de los países de América Latina destina más del 1% de su Producto Interno Bruto en dicha actividad a excepción de Brasil que destina el 1.11%, esto tal vez explique su importante crecimiento y aumento de competitividad entre la economías emergentes.
Indudablemente Estados Unidos, sigue siendo el líder mundial, con un 2.6% de su producto interno bruto destinado a I+D, seguido de Japón, que destina un 2.4%, y de los países de la Unión Europea, con un 1.84%.
Otro país que ha presentado un espectacular ascenso es China, que en 2006 destinó más de US$130.000 millones, sobrepasando a Japón y convirtiéndose en el tercer inversor mundial.
Problemas para la investigación en Latinoamérica.
Uno de los problemas importantes en México y Latinoamérica es la fuga de cerebros a Europa y Norteamérica en busca de condiciones favorables para el desarrollo de sus proyectos de investigación y en general mejores oportunidades de desarrollo que ofrecen estas regiones.
La baja inversión en investigación propicia un entorno para los investigadores de bajos salarios, hecho que resta motivación para generar nueva información y conocimiento, además de que impiden la consolidación de una capacidad científica básica en la región.
Tan solo la inversión en México destinada a la Investigación en 2007 fue de $3,237.7 millones de dólares equivalente al 0.36% del Producto Interno Bruto, cifra realmente baja comparada por ejemplo con España de $18,163.9 millones y 1.27% del PIB, o de Estados Unidos de América con $367,297.5 millones de dólares y 2.66% del PIB.
El panorama entonces se muestra negativo, por ejemplo; México comienza a rezagarse en comparación con países de América Latina, ubicándose en el último lugar de inversión en ciencia y tecnología entre los 31 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al invertir sólo 0.36% del PIB, mientras Suecia y Finlandia gastan 3.67% y 3.47% respectivamente
Carencia de Políticas de Inversión en Nuestra Región.
Los problemas antes mencionados se les puede agregar que en la región existen pocos científicos. Mientras México dispone de 268 investigadores por cada millón de habitantes, Brasil y Chile tienen casi el doble; Japón tiene 5 mil 287 por millón de personas y Estados Unidos unos 4 mil 605.
Estos hechos, reflejan una realidad grave en la región, y ante la carencia de falta de políticas consistentes que impulsen el sector científico y apoyen la inversión del sector público y privado, seguirá existiendo un retroceso en esta materia.
Fuente: Anuarios de la investigación en comunicación de los números I al XVI del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. CONEICC.
En otros países como España, la realidad es muy distinta y eso se refleja en la competitividad del país por ejemplo: Resolución del Parlamento Europeo: Invertir en investigación: un plan de acción para Europa.
Ciencias Duras vs Ciencias Sociales ante la Productividad.
Las actuales políticas científicas, tienen importantes déficits en su aplicación a las Ciencias Sociales y a las Humanidades, pero este déficit es aún mayor en su aplicación a la investigación de la Comunicación.
La competencia entre los conceptos y necesidades de la investigación de las denominadas ciencias duras, por otra la desatención de estas políticas a los aspectos sociales, aparentemente, no directamente relacionados con la productividad.
La investigación sobre Comunicación se propone ahora, en cambio, como paradigma de la nueva política de investigación en la sociedad de la información.
Investigación en Comunicación.
De acuerdo a los anuarios de la investigación en comunicación de los números I al XVI del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. CONEICC, las temáticas generales son: estudios culturales, política, Industrias mediáticas, Comunicación administrativa, Institucionalización y ética.
Se estima que las inversiones anuales en actividades de comunicación comercial en nuestro país suman 75,265 millones de pesos. El porcentaje que le corresponde a la investigación de la comunicación es sólo el de 5.4%, es decir 4,064.31 millones de pesos.
La inversión en investigación ha crecido un poco más de 12% anual. La mayor parte se destina a estudios de corte cuantitativo y paneles de tiendas, consumidores y audiencias de medios de comunicación.
Se calcula que en el sector de encuestas, la industria trabaja a partir de la colaboración anual de unos 5 millones de informantes, que participan en estudios de todo tipo.
| DISCIPLINA | Inversión anual en 2006 (millones de pesos) | Porcentaje total |
| Total | 75,265 | 100 |
| Publicidad | 44,342 | 58.9 |
| Promociones | 11,450 | 15.3 |
| Mercadotecnia directa | 9,553 | 12.7 |
| Punto de venta | 4,074 | 5.4 |
| Investigación | 4,093 | 5.4 |
| Relaciones públicas | 1,757 | 2.3 |
Estatus de fuentes de financiamiento para la investigación.
Hasta la fecha, son las Universidades públicas las que siguen recibiendo la partida presupuestal que le asigna el Estado; asimismo reciben los llamados recursos propios, que no constituyen una importante fuente de ingresos; escasas donaciones en efectivo y para determinadas actividades académicas, las cuales en conjunto conforman una de las principales fuentes de financiamiento.
Por otro lado, las Universidades privadas continúan tomando partidas de sus propios presupuestos limitando el alcance de las investigaciones; también apoyan sus investigaciones por medio de Cátedras auspiciadas con fondos de fundaciones o bienhechores.
Así mismo se apoyan en conjunto con la iniciativa privada mediante el desarrollo y financiamiento de proyectos concretos, en su m mayoría para desarrollo tecnológico.
Y tanto públicas como privadas, se apoyan en limitados recursos provenientes de algunos convenios nacionales e internacionales, para atención de las actividades de dichos convenios y mínima participación para la administración de los mismos.
Propuestas de fuentes de financiamiento para la investigación.
Podemos definir 4 propuestas básicas que faciliten las fuentes de financiamiento para la investigación:
· Establecer alianzas interinstitucionales que faciliten allegarse de fondos internacionales existentes para la investigación. Con la cohesión de diferentes instituciones será una tarea más ligera realizar proyectos de mayor envergadura y trascendencia para las necesidades de información e investigación.
· Traducción de reportes de investigación a productos aplicables a la realidad. Esto dará continuidad en las investigaciones y se aprovechara de la mejor forma los recursos ya asignados a estas investigaciones.
· Incidir en temas prioritarios como por ejemplo: el cambio climático, escasez del agua, la pobreza, la educación y otros importantes temas sociales.
· Penetrar en el mundo de la procuración de fondos con su respectivo aprendizaje en la presentación de proyectos
Así entonces es necesario cambiar de mentalidad y prepararse para la promoción, recepción y uso adecuado de fondos provenientes de otras fuentes, que no sean las ahora tradicionales y que limitan el progreso académico de las facultades y el desarrollo de la investigación científica.
Referencias:
Calles Santillana, J. A. (Coord.) (2005). XII Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC. México: Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación
Fuentes, R. y Hernández, F. (2009) “Historia de la Comunicación, historias de los medios y del campo académica: reflexiones sobre el futuro de la investigación en México” en Vega Montiel, A. (Coord.) La Comunicación en México: Una agenda de investigación. México: Universidad Nacional Autónoma de México, centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Universidad Autónoma de Baja California, Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Pp. 185-196
Fuentes Navarro, R. (2005). “La configuración de la oferta nacional de estudios superiores en Comunicación: Reflexiones analíticas y contextuales” en Calles Santillana, J. A. (Coord.). XII Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC. México: Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. Pp. 15-40.
Nosnik Ostrowiak, A. (2008-otoño). “1948-2008. 60 años de enseñanzas y aprendizajes en Comunicación” en Códigos, Revista de Ciencias de la Comunicación, Tercera Época, Año 1, Volumen 1, Número 1. México: Universidad de las Américas Puebla.
Rebeil Corella, M. A. y Martín del Campo, A. (2008-otoño). “Abundancia y Diversidad: 48 Años de Comunicación en México” en Códigos, Revista de Ciencias de la Comunicación, Tercera Época, Año 1, Volumen 1, Número 1. México: Universidad de las Américas Puebla.
Rebeil Corella, Ma. A. (2007) “Introducción” en Rebeil Corella, Ma. A. (Coord.). XIV Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC. México: Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, Universidad Anáhuac México Norte, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad de Monterrey, Universidad de Sonora, Universidad del Valle de México, Universidad Simón Bolívar. Pp. 21-32.
Rebeil Corella, Ma. A., Hidalgo Toledo, J. A., Gómez Morales, D. G. (2007) “Prioridades de la Investigación en Comunicación en América Latina” en Revista ALAIC, Número 4.
Rebeil Corella, Ma. A. (2006) “Introducción” en Rebeil Corella, Ma. A. (Coord.). XIII Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC. México: Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, Universidad Anáhuac México Norte, Universidad Autónoma de Coahuila, Campus Saltillo, Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Universidad Iberoamericana, Campus León. Pp. 19-27.
[1] María Antonieta Rebeil, es Lic. en Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, tiene una Maestría en Educación en la Universidad de Stanford y el Doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad Iberoamericana. Ha colaborado en la Secretaría de Educación Pública y en el sector privado, y por más de 20 años en diversas universidades. Ha sido coordinadora de varios textos, entre otros los Anuarios XIII, XIV y XV de Investigación en la Comunicación del CONEICC, Comunicación Estratégica en las Organizaciones, Co-coordinadora de Ëtica, Violencia y Televisión, así como del libro Violencia Mediática e Interactiva, co-autora del capítulo por México en el Global Public Relations Handbook. Desde hace cinco años es Directora-fundadora del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada (CICA) de la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac México Norte. arebeil@anahuac.mx
Ética, corresponsabilidad y autocrítica de los profesionales de la comunicación en la construcción de la identidad europea
Por Dr. Francisco Cabezuelo Lorenzo[1]
Ética, corresponsabilidad y autocrítica de los profesionales de la comunicación en la construcción de la identidad europea
Resumen: La Unión Europea (UE) cuenta con una ciudadanía europea conforme al Derecho Comunitario, sus tratados y principios. A pesar de esta realidad, es muy difícil hablar de una auténtica y real identidad europea entre los habitantes del Viejo Continente. Los medios de comunicación tienen el poder y potencial para ayudar a configurar una identidad común para todos los europeos. Por tanto, los periodistas deben estar preparados para este reto. Valores sólidos, principios y fundamentos éticos son algunas de las herramientas que los profesionales tendrán que desarrollar para cumplir con éxito esta misión. Desde el respeto a las diferentes concepciones de Europea, se revisa el rol y función social del periodista en el proceso de construcción de la identidad europea.
Palabras clave: Descriptores | Comunicación Social – Unión Europea – Responsabilidad – Identidad.
Introducción: ¿Ciudadanía o identidad Europea?
Durante el primer semestre del año 2010, España asume la Presidencia del Consejo de la Unión Europea. Se trata de una presidencia rotatoria de seis meses de duración. España ya ha ejercido esta responsabilidad en otras ocasiones en 1989 y 1995 bajo los gobiernos de Felipe González, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en 2002 con el presidente José María Aznar, del Partido Popular (PP). La presidencia actual corresponde al presidente José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y se enmarca dentro de un trío de presidencias conjuntas y coordinadas junto con Bélgica y Hungría. Para este semestre, España ha fijado una serie de objetivos, entre los que destacan la recuperación económica o la implementación del recientemente aprobado Tratado de Lisboa o el impulso de la Unión Europea (UE) como un actor global en el mundo. Otro de los objetivos prioritarios de la Presidencia Española es la constitución de una ciudadanía europea para el siglo XXI. Es en este punto, en la cuestión de la ciudadanía, donde entre en juego de forma clave el tema de la comunicación social. En la actualidad, es ciudadano europeo, de la Unión Europea, toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro. En la actualidad, un total de 27 países componen la UE.
Se habla de ciudadanía europea desde que el Tratado de Maastricht en 1992 (artículos
Jurídicamente podemos hablar de una ciudadanía europea, pero, ¿y socialmente? ¿Se sienten los europeos realmente europeos? Muchos autores consideran que puesto que algunos de esos derechos europeos de ciudadanía más visibles parece que sólo se disfrutan al desplazarse fuera del Estado del que se es nacional, “se corre el riesgo de que la ciudadanía europea sea vista como un atributo de los europeos cosmopolitas en cuanto contrapuestos a los europeos provincianos”, tal y como afirma el profesor Diez Picazo (2003: 32). Lo cierto es que la existencia jurídica y legal de la ciudadanía europea plasmada en textos oficiales marca un hito en el proceso de construcción de la Unión Europea, y se habla ya de la ciudadanía europea como una ciudadanía cosmopolita, puesto que es una ciudadanía supranacional y vinculada a valores tan universales como la protección y extensión de los derechos humanos a todo el mundo.
Así, la plasmación de la ciudadanía europea en documentos legales supone que la convergencia jurídica y política es una realidad, más allá de la convergencia monetaria gracias al euro. Pero, a pesar de todo, la ciudadanía europea es todavía débil. Los vínculos entre los ciudadanos europeos no son tan fuertes como podría pensarse desde fuera del Viejo Continente. Aunque es una ciudadanía que supera las fronteras, es una ciudadanía de carácter instrumental, inactivo y fracasada, tal y como se vio con el rechazo de muchos países al Tratado por el que se establecía una Constitución para Europa, que habría supuesto una auténtica y mejor institucionalización de la ciudadanía europea. El proyecto europeo ha sufrido muchos varapalos en los últimos años. Muchos lo consideran un proyecto elitista y burocrático. El concepto de ciudadanía europea va estrechamente ligado al proyecto de construcción de la Unión Europea, por tanto se necesita también una identidad europea que no ha existido hasta el momento (De Lucas, 2003: 3).
Los medios de comunicación social y el proceso de construcción de la identidad europea.
Ya en los años cincuenta, la Declaración Schuman apostaba por trabajar con los medios de comunicación social para traducir a la opinión pública las decisiones que comenzaban por aquel entonces a gestarse en una Europa que debía resurgir de sus cenizas tras la II Guerra Mundial. En 1952, Jean Monnet, otro lo de los padres fundadores de la actual Unión Europea, llevaba a la práctica la idea de Robert Schuman y ponía sobre la mesa el proyecto de una política informativa destinada a explicar a los ciudadanos europeos, y especialmente a los periodistas, profesionales de la comunicación.
Desde sus orígenes, el proyecto europeo ha contado con toda una maquinaria de información y comunicación, movida por profesionales de la comunicación, a la que se le ha encargado la misión de promover los valores comunitarios como el fomento de la cooperación entre los pueblos de Europa, alentando la unidad y conservando al mismo tiempo la diversidad, y garantizando que las decisiones se tomen teniendo en cuenta la opinión pública europea. Con el fin de alcanzar estos objetivos, la UE cuenta con varias instituciones. Cada de ellas tiene una función específica y cuenta con sus respectivos equipos y gabinetes de comunicación y prensa. Destacan los equipos de profesionales de la comunicación destacados en las principales instituciones comunitarias como el Parlamento, la Comisión, el Consejo y el Tribunal de Justicia.
Una de las líneas de trabajo más socorridas a la hora de explicar el grado de apoyo popular al proyecto de integración europea es la que gira en torno a las consideraciones de carácter identitario. En este sentido, las identidades nacionales aún le sacan mucha ventaja a una eventual “identidad europea” (Sotelo, 2008: 139). No obstante, cada vez son más las voces que apuntan a la necesidad de apelar a un espacio identitario común europeo para reforzar las percepciones de la ciudadanía sobre el proceso de integración continental.
Este artículo reflexiona sobre la responsabilidad de los profesionales de la comunicación en la formación de la identidad europea y hace una crítica tanto a las instituciones como los a profesionales, es por tanto también una autocrítica y una llamada a la responsabilidad de los comunicadores sociales en una cuestión tan importante. Así, la reflexión plasmada en este número tres de la Revista ‘Sintaxis’ intenta desmenuzar, desde el respeto a las diferentes concepciones de Europa y sus pueblos, el papel del periodista como comunicador social y profesional de la información y sus efectos o posible influencia en el proceso de integración europea desde la crítica a la actividad periodística, tanto la desarrollada por el periodista institucional dependiente de los gabinetes de comunicación institucionales de la UE como los redactores, corresponsales y enviados especiales de agencias de noticias y medios de comunicación encargados de escribir sobre temas europeos.
Ante los nuevos interrogantes de futuro, en pleno siglo XXI, en un mundo cada vez más interdependiente, cada día es más necesario que los periodistas sepan dar respuesta a la demanda de los ciudadanos europeos, que, necesitados de una información de calidad, demandan tanto a los medios de comunicación como a las Administraciones, más y mejor información sobre temas de debate en la opinión pública, particularmente en aspectos tan trascendentales. Aunque éste no es el caso de la Política Europea y sus retos de futuro, dado que son por ahora cuestiones poco valoradas por la ciudadanía, esta circunstancia es todo un reto para los periodistas españoles, que deben ser conscientes de la importancia histórica del proceso de integración europea.
A su vez, este artículo es una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación de masas en la formación de identidades en la UE. Es obvio que, junto a otros elementos, las percepciones identitarias nacionales condicionan ciertos puntos de vista, opiniones y actitudes sobre el proceso comunitario europeo. Algunos autores apuntan que la búsqueda de nuevos principios de legitimidad en la UE pasará necesariamente por la creación de nuevos espacios identitarios. En este sentido, uno de los debates abiertos es el que gira en torno a una posible -o imposible- formación o existencia de identidad europea. ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación, si es que tienen alguno, en la formación de identidades? Los medios de comunicación son un actor más dentro del conjunto de los que operan con capacidad de influencia psicológica y cultural sobre las personas, pero a la vista de lo expuesto, su potencial a la hora de crear identidad es hasta cierto punto relativo. Y más relativo aún si hablamos de “identidad europea” (Sotelo, 2008: 139).
Los periodistas cumplen un rol insustituible en la sociedad, ya que a través de la información dotan a la sociedad de conocimiento para saber lo que está ocurriendo, y, en segundo lugar, a través de la opinión ofrecen elementos de valor y juicios orientadores para que la ciudadanía de tenga pluralidad de análisis e interpretaciones sobre un mismo acontecimiento.
Tanto los seguidores de las tendencias más sociológicas de origen norteamericano como las humanísticas de base más europeas, con independencia de los orígenes y evolución de las diferentes escuelas teóricas de la comunicación, coinciden a la hora de dotar al Periodismo de una función humana y social como actividad pública que es y que tiene repercusión en la vida de los demás.
No podemos olvidar que la información cumple una función pública en el sentido de función social o función de interés público. Además de ser un instrumento concreto para la satisfacción de las necesidades comunicativas del ser humano como animal social, los medios de comunicación social deben pensar en la ciudadanía como agentes que necesitan de su información para poder ejercer sus derechos civiles de forma plena.
Los medios de comunicación deben enfrentarse a este nuevo reto de transformación de la realidad europea y sus políticas con profesionalidad, fortaleciendo sus valores éticos y la dimensión deontológica de la labor del periodista, buscando la verdad y la primacía del derecho de la información frente a posibles intentos de propaganda institucional o falta de transparencia.
La responsabilidad de la comunicación institucional.
No se puede olvidar que los periodistas, profesionales de la información y comunicación, responsables de generar información sobre el proceso de integración europea tienen, por su propia condición y naturaleza, algunas particularidades respecto a lo que podría denominarse periodismo o información generalistas, pero, al mismo tiempo, comparten con el resto de profesionales de la comunicación un componente ético y una dimensión deontológica imprescindible para que se pueda hablar de información de calidad. Como afirmaba en su novela ‘La falsa pista’ (2001), el novelista escandinavo Henning Mankell, hay “dos tipos de periodistas”:
“Uno es el tipo que cava bajo la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre devolviendo la tierra abajo. Él también es periodista. Entre ambos siempre hay un duelo. La lucha de fuerza del tercer poder del Estado por el dominio que nunca acaba. Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo”.
Por eso, a la hora de elaborar un riguroso análisis crítico de los aciertos y errores en materia de información y comunicación en el proceso de integración europea, encontramos dos partes, la parte de la comunicación institucional y gabinetes de comunicación de la UE y sus errores criticables, por un lado, y, por otro, la actividad de los redactores, profesionales y corresponsales de medios de comunicación que no son en ocasiones conscientes de su gran responsabilidad en la transmisión de informaciones sobre algo tan trascendental como es la reunificación de Europa.
Hoy en día, la Unión Europea (UE) es la institución supranacional con bases democráticas más grande del mundo. Cuenta con el Parlamento Europeo (PE), elegido por sufragio directo cada cinco años. Sin embargo, la primera crítica que se suele hacer en este sentido a la UE es su “déficit democrático”, ya que aunque el complejo entramado comunitario cuenta en su seno con varias instituciones, cada de ellas con una función específica, sólo el Parlamento Europeo se elige popularmente por sufragio de forma directa frente a otras instituciones como la Comisión, la otra gran institución comunitaria. Aun teniendo en cuenta las posibles críticas negativas a las políticas de información y comunicación de la UE, es de justicia destacar que tras poco más de medio siglo de vida, esta nueva Europea unida ha logrado incrementar la estabilidad, la paz y la prosperidad en el Viejo Continente, al tiempo que ha servido para incrementar el nivel de vida de sus gentes o construir un mercado único a escala europea, lanzar el euro, pero, ¿qué políticas y estrategias de comunicación ha usado para esto? ¿cómo es posible divulgar la idea y los beneficios de una Europa unida a gentes de orígenes diversos? La UE busca una unidad en la diversidad. Para lograr estos objetivos, la UE se ha basado en un instrumento esencial: la comunicación.
De todas formas y a pesar de los esfuerzos, el ciudadano medio europeo sigue sin comprender la complejidad institucional de la Unión Europea y su Política. Pero, éste no es el mayor problema, que puede solucionarse con campañas efectivas de información y divulgación en el ámbito educativo y académico, por un lado, y con la ayuda de los medios de comunicación de masas por otro. El mayor problema es la identidad con la realidad europea. ¿Cómo lograr que un ciudadano un país cualquier de la UE se sienta identificado con esta nueva realidad política?
Al parecer, el grado de identidad con el proyecto europeo por parte de los ciudadanos es coyuntural. Depende del momento de bonanza o no, aunque sí es cierto, que como norma general, la falta de sentimiento europeo es evidente en el caso de muchos nacionales de países miembros, incluido el caso de España, lo que convierte el problema en algo estructural. Así lo muestran varios estudios realizados en España, entre ellos algunas encuestas bastante recientes del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del Instituto de Cuestiones de Política Internacional y Políticas Exterior (Incipe) y del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos.
Según una de estas investigaciones, la imagen, percepción y opinión de los españoles respecto a Europa ha ido cambiando junto con los acontecimientos históricos más recientes, desde nuestra entrada en la entonces Comunidad Económica Europea, en 1986, hasta hoy. Se ha pasado “de la ingenuidad de los primeros momentos” y del “escepticismo característico de la mayor parte de la década de los noventa” para llegar a la situación actual en la que afirma que “nunca como ahora los españoles han estado tan satisfechos de su condición de ciudadanos miembros de la Unión Europea”, con los factores de todo tipo que eso incluye. La entrada y uso del euro parece haber sido un elemento clave de esa identificación del español con Europa, lo que hizo que Europa dejara de verse “como una entidad abstracta de beneficios o perjuicios difusos.
Tras el euro, la adopción de una Constitución común para todos los europeos supondría otro nuevo gran paso en ese proceso de identificación europea de los españoles.
La cooperación y coordinación con los gobiernos nacionales para difundir el espíritu europeo parece imprescindible, sobre todo después de las últimas críticas lanzadas por algunos expertos. Tres especialistas como Sebastián Kurpas, Christoph Meyer y Kyriakos Gialoglou, emitieron el pasado mes de septiembre un informe sobre los problemas derivados de lo que consideraban “problemas derivados de la deficiente política informativa de
Este mismo informe denuncian de que los ciudadanos carecen del conocimiento adecuado para formarse una opinión propia sobre las ventajas de ofrece la UE para mejorar sus aspiraciones y su vida en general. Además, critican a los líderes de la UE por no haber sabido transmitir el mensaje de que la integración europea es beneficiosa para los ciudadanos. Según los expertos, estas campañas, que deberían desarrollarse en estrecha colaboración con los gobiernos de los Estados miembros.
La transparencia como clave para el acceso a la información y la generación de confianza en las instituciones.
Como principio básico general, todas las Instituciones Comunitarias basan toda estrategia de comunicación e información en un pilar básico: la “transparencia”. Toda estrategia estará siempre supeditada a dar un excelente trato a todos los medios de comunicación a través de la “accesibilidad” y la “transparencia”, facilitando información, decenas y decenas de informaciones, hasta llegar a veces a la saturación. La claridad en la exposición de ideas –algo no siempre logrado--, el fácil acceso a toda la documentación y el principio de “transparencia” determinan son los principios teóricos en los que se basan las Instituciones de la UE para establecer sus Políticas de Información y Comunicación (Carbajo, 1993). Entre las medidas orientadas a lograr esa transparencia destaca la declaración relativa al derecho de acceso a la información anexa al Tratado de la UE que marca las bases de las estrategias de comunicación en Europa. Ésta establece que “la transparencia del proceso de decisión refuerza el carácter democrático de las instituciones, así como la confianza del público en la Administración”. Este es el principio y la base de la política informativa de la UE.
De acuerdo con este principio, los años previos a 1993 se pidió a la Comisión Europea que presentara al Consejo, un informe sobre medidas destinadas a mejorar el acceso del público a la información de que disponen las instituciones con vistas a que todas ellas compartieran una misma política de comunicación o cultura institucional basada en la “transparencia”. De esta forma, Europa logró finalmente una declaración en la que se subraya la importancia de la transparencia y de la importancia de que la información llegue al público. Los objetivos, al establecer el derecho de petición, se basan en el deseo de ofrecer al ciudadano europeo y a toda persona residente en la Unión Europea un medio sencillo que permita dirigirse a las instituciones de la UE para formular solicitudes o reclamaciones.
Por otro lado, la declaración del Consejo Europeo celebrado en Birmingham el 16 de octubre de 1992 lanzó un llamamiento para “una Comunidad más abierta para garantizar un debate público mejor informado sobre sus actividades”. El objetivo de esta comunicación era permitir que se entablara la discusión sobre la contribución de las instituciones comunitarias a esta mayor apertura. Se dirige específicamente a los sectores del público que, en razón de sus actividades profesionales o académicas, siguen más de cerca los asuntos europeos. Las bases y fundamentos de la comunicación de las instituciones comunitarias, basadas siempre en la “transparencia”, establecen también unos principios sobre la claridad y facilidad de acceso o participación en la preparación de las decisiones y propuestas de las instituciones.
Las instituciones europeas, sobre todo el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, afirman que son conscientes de que existe un considerable interés por parte de los ciudadanos de la Comunidad en obtener documentos en todas las lenguas oficiales de la Unión Europea. Según la Comisión, en este contexto, debe recordarse que, con arreglo a las normas que determinan las lenguas que deben utilizarse así como su ejecución, los documentos que un Estado miembro o una persona sujeta a la jurisdicción de un Estado miembro envían a las instituciones de la Comunidad puedan estar redactados en la lengua oficial de dicho Estado.
Por su parte, los medios de difusión y, en general, todos los expertos coincidieron en señalar que el problema de la UE no es de falta de producción de información, sino lo contrario, el exceso. Hay un exceso de información, probablemente no adaptada a las necesidades de los ciudadanos, por su carácter excesivamente general, y, al mismo tiempo, los analistas se dan cuenta de la importancia de la televisión, medio de amplio espectro por antonomasia, que dificulta el que pueda “focalizar” hacia sectores concretos la información europea.
Quizá por eso cobró fuerza el debate sobre una información descentralizada más adaptada a las necesidades y expectativas de los destinatarios que debe utilizar, además, “enlaces” nacionales, regionales, locales... Redes y enlaces que permiten que la información circule en ambos sentidos desde las instituciones hacia el ciudadano y a la inversa. Un papel clave en esta voluntad de “estar a la escucha” lo desempeñan las oficinas de información de las instituciones europeas, Parlamento y Comisión, en los Estados miembros de la Unión Europea. El máximo exponente de esta nueva política fue la de la introducción del euro, codesarrollada por los Estados nacionales. Así se inauguró una nueva cooperación entre los Estados miembros y las instituciones europeas, marcada positivamente por un espíritu de colaboración de diferentes entes “condenados a entenderse”. Hay, además otros elementos, como la existencia de un sistema institucional “desequilibrado” o la filosofía de los avances “por pequeños pasos”, como los denomina Fernando Carbajo (1993), en especial la “progresividad”, que también han tenido una gran incidencia a la hora de informar sobre el proceso de integración interregional europea.
La política informativa no siempre ha tenido la comprensión ni todas las facilidades necesarias en los Estados miembros. Esta situación propició que la Comisión no cumpliera con lo que debía ser también uno de sus objetivos: la elaboración de una política de información global para el conjunto de las instituciones comunitarias y el proyecto de Unión Europea. Este objetivo está hoy de nuevo puesto en primera página del debate de los expertos sobre la comunicación de la Unión Europea y el papel de los Estados miembros y las instituciones para poner en marcha una política informativa y de comunicación global para toda Europa.
El comunicador y su responsabilidad ética y profesional como transmisor de los valores europeos.
Al igual que el Periodismo generalista, los periodistas que trabajan en los medios de comunicación que informan sobre temas especializados como son los de política comunitaria y asuntos europeos comparten una seria responsabilidad en la difusión de los valores que promueve la Unión Europea y en la función informativa del complejo proceso de integración europea. Tanto el profesional que desarrolla su actividad en los gabinetes de comunicación institucionales europeos, como el redactor o corresponsal encargado de estos temas deber ser consciente de la dimensión deontológica de su trabajo. Todos los periodistas deben enfrentarse al reto que supone para ellos el llegar con su información a determinados tipos de audiencias. Como especialistas en la materia, no sirve sólo con que su trabajo llegue al gran público, por el contrario, su información debe ser de calidad para aquellos que demandan un producto más especializado, segmentado y concreto. Por tanto el primer gran reto, responsabilidad u obligación de un buen profesional es la especialización.
Con el fin de superar esta prueba satisfactoriamente, los periodistas especializados en temas europeos no pueden pasar por alto los aspectos éticos y la dimensión deontológico de su labor diaria. El reconocimiento de esta responsabilidad debe hacer que todos los periodistas se sometan a un conjunto de principios éticos materializados en un código deontológico común para todos los profesionales especializados en el campo de la información sobre la Unión Europea, un código de corresponsales acreditados en Bruselas, de redactores de secciones internacionales de agencias y medios, que reúna en un documento por ahora tan inexistente, pero necesario, las bases con las que el periodista se enfrente a las armas de la comunicación institucional de la UE que antes hemos descrito.
Dadas estas necesidades de trabajar con un código común y ante la ausencia de un documento especial para periodistas especializados en información comunitaria, algunos organismos internacionales como la UNESCO, el Consejo de Europa o la Federación Internacional de Prensa han establecido estos códigos, como recuerdan autores como Díaz del Campo (2004). Un documento cercano y que podría servir como base de trabajo es el texto elaborado por el Consejo de Europa en 1993 y su Código Europeo de Deontología del Periodismo, un documento general, pero interesante. Esta “generalidad” suele ser la característica en los códigos deontológicos que suelen regir por unas coordenadas sensiblemente distintas a las de la prensa especializada, necesitada de códigos propios más concretos.
Junto a las valoraciones y grandes principios universales comúnmente aceptados como la defensa de la verdad, el respeto a las fuentes y/o protagonistas de las informaciones, deben añadirse nuevas fórmulas en el caso de los periodistas especializados en temas europeos. A la debida objetividad, imparcialidad y defensa de la libertad de expresión, respeto al derecho a la intimidad o a la vida privada, el periodista experto en temas europeos, debe describir y detallar el proceso de integración europea hasta hacerlo fácil de entender por todos y cada uno de los ciudadanos europeos receptores de su mensaje. Para que esto sea así, el periodista que informa de aspectos relacionados con a Unión Europea, debe estar especializado en la materia, dada la complejidad de la maquinaria comunitaria. Al mismo tiempo, debe ser consciente de que trabaja para informar a un determinado colectivo interesado en los asuntos europeos, por lo que debe enmarcar su actividad en ese contexto, pero, al mismo tiempo, no puede olvidar que junto a ese lector que pide un acceso a información bien documentada, en profundidad y con rigor, se encuentra un ciudadano de a pie generalmente desinformado y desconocedor de las entrañas de la Política Europea. Por eso, su reto es doble y consiste en dar información en profundidad, pero con el suficiente tono didáctico y explicativo, de forma que toda su audiencia sea capaz de entender el mensaje.
Otra de los puntos a tener en cuenta por el redactor especializado en temas europeos debe ser la diferenciación entre información, opinión, propaganda, publicidad, y comunicación institucional. Como ya se ha visto, la maquinaria de comunicación de las instituciones europeas es un gigante, que puede sobrepasara la capacidad de asimilación del redactor por la saturación informativa. El periodista especializado en temas europeos debe saber distinguir con claridad entre la información elaborada por el mismo y sus compañeros de agencias informativas u otros medios, de aquella otra información que tiene como origen los gabinetes de prensa y comunicación de instituciones interesadas en ofrecer una determinada información publicada de un modo especial. El buen profesional no puede olvidar su necesidad de contrastar esas fuentes con otras. Además, en el caso de que se haga uso de esta información, se debe citar la fuente de forma expresa para identificar su procedencia.
Igual que se separa comunicación institucional de información, debe separa también información de opinión. A la hora de redactar, debe ser muy cuidadoso, separando bien las valoraciones y opiniones, entrecomillándolas o advirtiendo que son opinión procedente de una determinada fuente o de un protagonista concreto. En el caso de que el propio medio así lo desee y quiera manifestar una opinión sobre un tema europeo, debe destacarlo tipográficamente o de forma expresa.
Por supuesto, hay otros elementos comunes al periodista generalista que el especialista en temas europeos debe mantener. Aunque sean sólo citados de pasada, es preciso recordar cosas tan importantes como su responsabilidad frente a las informaciones generadas y firmadas, el deber de rectificar en caso de error o de reparar los daños a terceros, su servicio tanto al receptor (lector, espectador, oyente...) o su obligación de citar a las fuentes compatible también con su derecho al secreto profesional.
La correcta relación entre el informador europeo y las fuentes comunitarias.
En el caso de la información europea, otro aspecto a destacar sería el tema de las invitaciones, convocatorias, gratificaciones y regalos. Como ya se ha repetido, la comunicación de las instituciones comunitarias cuenta con un gran presupuesto y posibilidades. El periodista deber ser fiel a su medio y saber que las invitaciones a viajes, convocatorias, presentaciones, actos sociales, ruedas de prensa y otras actividades del estilo tienen como destinatario el medio de comunicación para el que trabaja. Al mismo tiempo, tiene que ser consciente de que no deben aceptarse sobresueldos, dineros extraordinarios, retribuciones y gratificaciones injustificables o regalos de valoración especial que superan la mera cortesía y buscan influir en los contenidos informativos elaborados por los periodistas.
Del mismo modo, no podemos olvidar otro aspecto relacionad con el buen quehacer informativo de temática europea y las nuevas tecnologías. Como se ha visto en los apartados dedicados a la crítica de la comunicación institucional europea, las instituciones comunitarias han encontrado en Internet una nueva herramienta de comunicación para difundir sus informaciones. El periodista especializado debe saber usar esta herramienta con un extremado acierto.
El portal de la Unión Europea en Internet, www.europa.eu , es uno de los más importantes y más completos de toda la red. Muchos medios de comunicación que no cuentan con corresponsales en Bruselas o Estrasburgo usan la información que la UE distribuye a través de su página Web y sus listas de correo electrónico. Aunque es cierto que la UE cuelga en Internet una gran cantidad de información disponible para su uso por parte de la prensa, ésta puede acarrear problemas para el periodista. Si bien es cierto que en términos de proximidad y transparencia, esta opción permite un fácil seguimiento aún sin tener un corresponsal o enviados especiales en las sedes comunitarias (González Verduzco, 2004) el uso de esta información puede ser desaconsejable cuando no se cuenta con la formación adecuada, el background necesario o un deficiente conocimiento de las lenguas en que se publica. Además, a veces puede resultar demasiado lejana, compleja, impersonal, fría y difícil de explicar. Hay que recordar que la información que la UE vuelca en Internet a veces no puede ser consumida directamente por las audiencias y necesita de periodistas que trabajan como descodificadores ya que a veces la Red no cumple eficazmente con su función multiplicadora de información tal y como sí cumplen los medios de comunicación tradicionales como la radio, la televisión y la prensa escrita.
Sin duda alguna, tras todo lo expuesto se extraen unas conclusiones casi obvias, algunas bastante negativas y otras que todavía dejan un hueco a la esperanza. Para concluir, habría que recalcar que, a pesar de los grandes esfuerzos en materia de comunicación, a veces sin resultados directos, la Unión Europea y el histórico proceso de reunificación del Viejo Continente se han convertido en un tema que sigue sin interesar demasiado a los ciudadanos de los Estados miembros.
Esta problemática podría estar basada por el hecho de que los europeos no están interesados en unas instituciones o en unas elecciones en las que su voto, por ejemplo, no les da opciones reales como poder elegir al presidente de la Comisión Europea, y su incidencia real en las grandes decisiones que se toman a escala comunitaria. La comunicación no puede convertirse en la solución única a estos problemas, pero sí está demostrado que es una de las herramientas imprescindibles para la ayudar a resolver problemas como el déficit democrático e informativo. En este proceso de intermediación entre las instituciones comunitarias y los ciudadanos europeos, el papel fundamental lo desarrollan los medios de comunicación, por lo que la prensa cuenta con una responsabilidad ineludible en el proceso de construcción europea. Por ese motivo, será necesario formar a los nuevos profesionales de la información y comunicación de tal manera que éstos sean conscientes del momento histórico que vive nuestro Continente y de la trascendencia de lo que supondrá la aprobación, en su caso, del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, para que así lo puedan transmitir a la Opinión Pública Europea, receptora final de las diferentes campañas de comunicación de las Instituciones Comunitarias.
A modo de conclusión: recomendaciones y cuestiones que hay que tener en cuenta
Aunque desde 1992, el Tratado de la Unión Europea nos dice que existe jurídica y legalmente una ciudadanía europea, que es aquella que pertenece a cualquier ciudadano que tenga la nacionalidad de un Estado miembro de la UE, la realidad es que no existe una única o común identidad europea. Existen unos derechos comunes sobre libertad de circulación y residencias en todo el territorio comunitario, el derecho de sufragio activo y pasivo en elecciones municipales y europeas, la protección diplomática y consular, pero falta una base social y popular. En ese sentido, aunque sí existe también un determinado modelo de civilización europea u occidental, que en muchos lugares es visto como un modelo ideológico dominante, no podemos decir que ésta realidad sea entendida conforme a las delimitaciones geopolíticas oficiales actuales de Europa. Esa supuesta identidad europea no equivale en la práctica a la existencia de un sentimiento de identidad europea generalizado y extendido entre todos los ciudadanos de los países que son Estados miembros de la actual UE. La nacionalidad de cada ciudadano sigue siendo uno de los elementos de identificación personal fundamentales. La nacionalidad de cada uno, como ciudadano francés, portugués, danés, griego o alemán, sigue profundamente arraigada en la conciencia de la mayor parte de la gente. No obstante, sí es cierto que algunas naciones, caso es el caso de Italia, Francia, España, Alemania o las Repúblicas Bálticas de Estonia, Lituania o Letonia han incorporado la “europeidad” como elemento esencial de su identidad nacional, como una característica más de su “personalidad colectiva”, como casi siempre como reacción a factores externos. De todos modos, las identidades nacionales aún le sacan mucha ventaja a una supuesta identidad europea.
A pesar de esta realidad, no obstante, cada vez son más las voces que apuntan a la necesidad de apelar a un espacio común europeo de identidad para reforzar las percepciones de la ciudadanía sobre el proceso de integración continental. En este punto, resalta el papel de los medios de comunicación y sus profesionales que no pueden eludir la responsabilidad histórica de responder, desde el respeto a todas las concepciones ideológicas o religiosas, a la formación de identidades y, en particular, en la formación de una eventual identidad europea. Si bien es cierto que los medios de comunicación son un actor más dentro del conjunto de agentes que operan con capacidad de influencia psicológica, social y cultural sobre los individuos, no es menos cierto que su potencial –si bien es relativo- es clave para la configuración de un caldo de cultivo favorable para procesos de integración regional positivos para la ciudadanía.
En este contexto, es vital que los periodistas estén bien formados y sepan dar respuesta a la demanda de los ciudadanos europeos, que, necesitados de una información de calidad, demandan tanto a los medios de comunicación como a las Administraciones, más y mejor información sobre temas de debate en la opinión pública, particularmente en aspectos tan trascendentales e históricos como pueden ser los procesos de integración. Lamentablemente, entre las preocupaciones diarias de los ciudadanos europeos parece que no está el trabajar por UE más fuerte y unida. Estas cuestiones son por ahora cuestiones poco valoradas por la ciudadanía, esta circunstancia es todo un reto para los periodistas españoles, que deben ser conscientes de la importancia histórica del proceso de integración europea. Hay que destacar que con el fin de superar esta prueba satisfactoriamente, los periodistas especializados en temas europeos no pueden pasar por alto los aspectos éticos y la dimensión deontológico de su labor diaria. El reconocimiento de esta responsabilidad debe hacer que todos los periodistas se sometan a un conjunto de principios éticos materializados en un código deontológico común para todos los profesionales especializados en el campo de la información sobre la Unión Europea, un código de corresponsales acreditados en Bruselas, de redactores de secciones internacionales de agencias y medios, que reúna en un documento por ahora tan inexistente, pero necesario, las bases con las que el periodista se enfrente a las armas de la comunicación institucional de la UE que antes hemos descrito.
Finalmente, es necesario volver a repetir que el periodista experto en temas comunitarios debe ser reconocido como periodista especializado necesitado de un código deontológico especial, dado que la información sobre la UE es especial. Esto no le excluye de cumplir con los principios y valores básicos de la profesión periodística; por el contrario, a estos requisitos se le unen otros como el rigor, la profundidad en las informaciones, la necesidad de mantener un tono divulgativo, pero crítico a la vez, del histórico proceso de integración europea. La necesidad de contar con unos principios éticos, además de con unos valores en la profesión, resulta particularmente interesante en uno de los campos de especialización de la comunicación aplicada, como es el caso del ejercicio profesional del periodismo y otras ramas de la comunicación social.
¿Qué supone todo esto para el profesional de la comunicación? Sin duda alguna, significa una mayor e ineludible exigencia ética en los profesionales de la comunicación y, sobre todo, en formadores de futuros profesionales de la comunicación.
Igualmente, los periodistas y sus empresas deben pensar más allá de los intereses económicos y empresariales que le condicionan como grupo editor. En la actualidad es prácticamente imposible estar aislado en el mercado y no formar parte de los grandes conglomerados mediáticos. Aunque, por otro lado, también es cierto que todos los medios que piensen en salir a la calle simplemente para hacer dinero o para satisfacer una necesidad del mercado, y se olviden de su función social, están condenados a ser productos sin espíritu. Esto les hará débiles e incapaces de atraer el interés del receptor. Como nos recordaba San José María Escrivá de Balaguer, el periodista debe difundir la verdadera información con la intención de generar una verdadera convivencia participativa, libre y responsable, sin miedo a los castigos del mercado ni del Estado, por fines loables que no atiendan exclusivamente a la primicia o al número de ventas.
Es obvio que todos tenemos una responsabilidad fruto de la trascendencia y relevancia de nuestro trabajo. Hoy es especialmente necesario subrayar la necesidad de dar una mayor importancia a la Ética en la formación de los futuros profesionales de la comunicación, ya que la Ética es una faceta imprescindible en todo comunicador y un aspecto cada vez exigido por las empresas, los públicos, clientes, y la sociedad en general.
Referencias:
Andrés Santos, F. J. (2007). Ciudadanía europea y ciudadanía cosmopolita. Convergencias y divergencias, en ‘Cuadernos electrónicos de Filosofía del Derecho’. Universidad de Valencia. Núm. 15.
Carbajo Ferrero, F. (1993): Hacia una política de información y comunicación para la Unión Europea, en Sociedad y Utopía, núm. 2, Madrid, págs. 71-78.
De Lucas, J. (2003). Identidad y constitución europea. ¿Es la identidad europea la clave del proyecto europeo?, en ‘Cuadernos electrónicos de Filosofía del Derecho’. Universidad de Valencia. Núm. 8.
Díaz del Campo Lozano, J. (2004): Deontología del Periodismo Especializado: Análisis del ‘Código Deontológico del Periodista Especializado y Técnico’, en Prensa y Periodismo Especializado II. Guadalajara. Editores del Henares.
Diez Picazo, L. M. (2003). Ciudadanía e identidad europeas. Madrid. Civitas.
González Verdesoto, E. (2004): La Unión Europea en Internet: una clave para la proximidad y la transparencia en Prensa y Periodismo Especializado II. Guadalajara (España). Editores del Henares.
Laitila, T. (1995): Journalistic codes of ethics in Europe, en European Journal of Communication. Vol. 10, Núm. 4.
Sánchez Martínez, M. (1999): Bases de la política de información y comunicación de la Comunidad Europea. Madrid. Ed. Centro de Investigaciones Sociológicas.
Sotelo González, J. (2008). El papel de los medios de comunicación en la formación de la identidad europea, en Prensa y Periodismo Especializado IV. Guadalajara (España). Editores del Henares.
[1] Francisco Cabezuelo, es profesor de Teoría de la Comunicación y de la Información en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Ostenta el título de Doctor Europeus por la Universidad Complutense de Madrid, por la que también es Lic. en Periodismo. Cuenta con diferentes títulos y estudios de postgrado realizados en Norteamérica y Europa. Es autor de más de una veintena de publicaciones entre artículos científicos y capítulos de libros en el ámbito de las Ciencias de la Comunicación. francisco.cabezuelolorenzo@ceu.es
Anáhuac TV. Televisión que construye
Licencia

This work by http://revistasintaxis.blogspot.com/ is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 2.5 Mexico License.
Based on a work at revistasintaxis.blogspot.com.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://revistasintaxis.blogspot.com/.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo 04-2009-012011002200-102, otorgado por la Dirección de Reservas de Derechos del Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Número de certificado de licitud de título expedido por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, de la Secretaría de Gobernación: En trámite.
Número de certificado de licitud de contenido expedido por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, de la Secretaría de Gobernación: En trámite.
ISSN 2007-0500
Las opiniones vertidas en esta publicación son responsabilidad de los autores y no representan necesariamente la posición de la Universidad Anáhuac México Norte.
© Derechos reservados conforme a la ley
Queda totalmente prohibida su copia o reproducción parcial o total de esta obra, incluido el diseño tipográfico y de portada, sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico, sin consentimiento por escrito de los editores.
Redacción: Universidad Anáhuac México Norte, Facultad de Comunicación. Av. Universidad Anáhuac Num 46, Col. Lomas Anáhuac, Huixquilucan, Edo. de México, C.P. 52786., México. Tel. 56270210 ext. 7697 y 8574. Correos electrónicos:arebeil@anahuac.mx
www.anahuac.mx/comunicacion/cica








